Capítulo 1 – Ofrendas Ardientes

Pues aqui os dejamos parte del primer capitulo, esperamos que lo disfruteis. 🙂


La mayoría de la gente no mira fijamente las cicatrices. Las ven, por supuesto, pero después apartan la mirada. Ya sabes, echan un vistazo rápido, después dejan caer la mirada, y entonces, tienen que volver a echar un segundo vistazo. Pero lo hacen rápido. Las cicatrices no son lo mismo que mostrar algo raro y anormal, pero son interesantes.

El Capitán Pete McKinnon, bombero e investigador de incendios provocados, estaba sentado frente a mí, sus grandes manos envolvían un vaso de té con hielo que nuestra secretaria, Mary, le había traído. Contemplaba mis brazos. No de la forma en la que lo haría la mayoría de los hombres. No era sexual. Observaba mis cicatrices y no me pareció que le avergonzaran.

Mi brazo derecho había sido apuñalado dos veces por un cuchillo. Una cicatriz era blanca y antigua. La segunda todavía era rosada y nueva. El izquierdo estaba peor. Un montículo blanco de tejido cicatrizado se asentaba en la curva de mi brazo. Tendría que levantar pesas el resto de mi vida, o las cicatrices se pondrían rígidas y perdería la movilidad del brazo, o eso había dicho mi fisioterapeuta. Tenía una marca de quemadura cruciforme, un poco torcida ahora debido a las marcas desiguales de garras que una bruja cambiaformas me había hecho. Tenía una o dos cicatrices más escondidas bajo mi blusa, pero en realidad, el brazo era lo peor.

Bert, mi jefe, había solicitado que llevara puesta la chaqueta del traje o blusas de manga larga en la oficina. Dijo que algunos clientes habían expresado reservas sobre mis ah…, heridas ocupacionalmente adquiridas. No me había puesto una blusa de manga larga desde que hizo la petición. Él había subido el aire acondicionado todos los días. Hoy hacía tanto frío que tenía la carne de gallina. Todos los demás traían suéteres al trabajo. Yo iba a salir a comprar camisetas cortas, por encima del estómago, para lucir las cicatrices de la espalda.

A McKinnon me lo había recomendado el Sargento Rudolph Storr, policía y amigo. Habían jugado juntos al fútbol en la universidad, y eran amigos desde entonces. Dolph no usaba la palabra amigo a la ligera, lo que me decía que realmente eran cercanos.

―¿Qué le pasó a su brazo? ―preguntó finalmente McKinnon.

―Soy Ejecutora Judicial de Vampiros. A veces se ponen molestos. ―Tomé un sorbo de café.

―Molestos ―añadió, y sonrió.

Colocó su vaso sobre el escritorio y se quitó la chaqueta del traje. Era casi tan ancho de hombros como yo de alta. Un poco más bajo que los dos metros de Dolph, pero no por mucho. Estaría en los cuarenta, pero su pelo era completamente gris con un pequeño inicio de blanco en la raíz. No le hacía parecer distinguido. Le hacía parecer cansado.

Caí de golpe en las cicatrices. Cicatrices de quemaduras que subían lentamente por sus brazos desde las manos para desaparecer bajo las mangas cortas de su camisa blanca de vestir. La piel estaba ligeramente moteada de blanco, rosáceo y una extraña sombra de bronceado, como la piel de algún animal que debía mudar con regularidad.

―Eso debió doler ―le dije.

―Lo hizo. ―Se mantenía allí sentado, mirándome a los ojos, con una mirada tranquila―. ¿Vio el interior de un hospital por algunas de esas?

―Sí. ―Levanté la manga de mi brazo izquierdo y le mostré el lugar donde una bala me rozó. Sus ojos se agrandaron un poco―. Ahora que hemos demostrado que somos machos rudos y grandes, ¿puede ir directo al grano? ¿Por qué está aquí, Capitán McKinnon?

Sonrió y colocó su chaqueta sobre el respaldo de la silla. Recuperó el té del escritorio y lo bebió a sorbos.

―Dolph me dijo que no le gustaría ser evaluada.

―No me gusta pasar exámenes.

―¿Cómo sabe que lo superó?

Era mi turno de sonreír.

―Intuición femenina. Ahora, ¿qué quiere?

―¿Sabe lo que significa el término firebugs?

―Pirómano ―contesté. Me miró con expectación―. Piroquinético, alguien que puede iniciar un fuego psíquicamente.

Asintió con la cabeza.

―¿Alguna vez ha visto a un verdadero piro?

―Vi las películas de Ophelia Ryan ―afirmé.

―¿Las viejas en blanco y negro? ―preguntó.

―Sí.

―Está muerta, ya sabe.

―No, no lo sé.

―Quemada hasta la muerte en su cama, combustión espontánea. Muchos firebugs acaban de esa forma, como si perdieran el control cuando se hacen viejos. ¿Alguna vez ha visto a uno de ellos en persona?

―Nop.

―¿Dónde vio esas películas?

―Hice dos semestres de Estudios Psíquicos. Teníamos a muchos psíquicos dándonos conferencias, demostrando sus capacidades, pero la piroquinética es una capacidad rara, no creo que el profe hubiese podido encontrar a uno.

Afirmó y terminó el resto de su té de un trago largo.

―Me encontré con Ophelia Ryan una vez antes de que muriera. Una señora agradable. ―Comenzó a girar el vaso lleno de hielo una y otra vez entre sus grandes manos. Contemplaba el cristal en vez de mirarme mientras hablaba―. Encontré otro firebug. Era joven, sobre la veintena. Había comenzado prendiendo fuego a casas vacías, como muchos otros pirómanos. Después, edificios con gente dentro, aunque todos eran rescatados. Luego un bloque de edificios de apartamentos, uno sin medios para escapar. Prendió fuego a cada salida. Asesinó a más de sesenta personas, sobre todo mujeres y niños. ―McKinnon me miró. Su mirada era hipnotizante―. Continúa siendo el número más elevado de muertos que he visto alguna vez en un incendio. Quemó un edificio de oficinas de la misma forma, pero se olvidó de un par de salidas. Veintitrés muertos.

―¿Cómo le atrapó?

Continuará…

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~ por lectorascompulsivas en 13 noviembre 2009.

14 comentarios to “Capítulo 1 – Ofrendas Ardientes”

  1. Acabo de terminar de leer el 6 y ya quiero el 7!! xD
    Cómo vais con el libro? muxus!!!!!

  2. Pues este que hay subido es el primer capi, y tenemos unos cuantos mas, jejeje. 🙂

  3. Que gusto….

  4. Jejejej, siiiiii, Anita como siempre, sin perder su ironía, jajaja…

  5. Sip, cada vez mejor. La Sra Blake es la caña!!!
    Y encima ahora, q empieza a caldearse el ambiente… Jijijijiji!! Q ganas de leer más!!!

  6. Sííííííí, hemos tenido que esperar varios libros, pero ha valido la pena… ¡Queremos mássssss! 🙂

  7. xicas!! este es el 7º libro,no?? es que yo ya lo lei, esta por internet ya traducido…. lo digo por si les gustaria leerlo o seguir con vuestra traducción, o traducir el siguiente….
    besitosss

  8. Gracias mereye, sip, sabemos que el 7 está ya traducido, lo hicieron aun siendo consciente de que ya se estaba traduciendo y pasando por encima del trabajo que ya llevábamos hecho, pero en fin, nosotras seguimos con él a petición de algunos fans de Anita que prefieren leer la nuestra. 🙂

  9. Hombreeeeeee, queremos leer todos y cada uno de los libros con la calidad, cuidado, y rigurosidad de los anteriores. Verdad chicas?¿? ;-P

  10. siiiiiiiiiiiiiiiiii!!! lo que os debemos agradecer mucho, mucho, MUCHO! xD

  11. Y lo que me recuerda que no puse la segunda parte del capiiiiiii… 😦

  12. Buf que emocion estoy dando saltos chicas muchas gracias!!!!!este libro pinta estupendo cada libro que leo estoy mas enganchada a la saga jeje

  13. Así estamos todas, Lysa, impacientes con cada libro, jejejje. 🙂

  14. Os tengo que dar las gracias, porque llevo buscando vuestra traducción desesperadamente. Encontré otras por ahí, a mi parecer malísimas, y me negué a seguir leyendo si no era con vuestra traducción. Es maravillosa!

    Muchas,muchas gracias de todo corazón!

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